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Hallazgo de la imagen

El lugar del hallazgo de la imagen bendita es una gruta, o sea, una hendidura en la roca que cobija esa misteriosa imagen venerada por los nativos, antiguos y legítimos habitantes de estas tierras, que seguramente, encuentran identidad y protección en ese ícono.

¿Cuándo y cómo llegó allí la imagen? ¿De qué factura o procedencia es? todavía, al día de hoy no lo sabemos con precisión y solo se puede conjeturar sobre su origen, a partir de algunos datos históricos y del estudio artístico iconográfico de la imagen.

Fuente:  María, 400 años de amor


Caía la tarde, un indio al servicio de Don Manuel de Salazar andaba por los ásperos parajes recogiendo alguna majada, allí en el silencio de la tarde oyó unas voces y ruido de pisadas. Al escuchar esto decide esconderse y esperar pacientemente para poder descubrir de que se trataba.

Es así como vio a un grupo de indiecitas que caminaban recelosas, con cierto temor de que alguien las descubriera, el indio no entendió lo que sucedía pero supuso que se trataba de algo muy  importante, dado a que las indiecitas llevaban lamparitas y algunas fragantes flores de la montaña. Como ya era tarde no pudo seguirlas pero era tan grande la intriga que no podía dejar de pensar en lo sucedido.

Es así como decidió seguir investigando; volvió al amanecer del día siguiente y comenzó a seguir las huellas que habían dejado las indiecitas, al caminar se dio cuenta de que ese sendero era muy transitado, caminó unos cinco kilómetros desde el pueblo de Choya, y subió la quebrada como unas quince cuadras, cuando de pronto vio en una pendiente muy inclinada y a unos siete metros de altura, un nicho de piedra muy bien disimulado, hacia allí se dirigían las pisadas. Al pie del nicho había ramas quebradas, restos de fogatas y hasta señas de que se realizaban bailes tradicionales.

Todo esto aumentaba su curiosidad y su afán de descubrir el misterio lo llevo a trepar hasta el nicho. Y  con asombro vio que al fondo se descubría una Imagen de la Santísima Virgen María. Era pequeñita, muy hermosa, era como las que había visto en la casa de los españoles, de rostro moreno, y tenía las manos juntas.

Seguramente pasaron algunas semanas, quizás varios meses hasta que el indio, seguro de su descubrimiento le cuenta todo a su amo. Le dijo que había visto a la pequeña imagen, que estaba allí entre las piedras, que era morenita como los indios y que por eso la querían y que él también había aprendido a amarla.

Fuente: Libro “Historia Popular de la Virgen del Valle” del Presbítero Alberto S. Miranda.

Lienzos: N. Orlandi 1941, Rafael Francisco Orlandi.

Fotos: Lizzi Romero

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