II Sábado de Pascua-DIA DE NUESTRA SEÑORA DEL VALLE DE CATAMARCA
La Virgen del Valle es la Patrona de nuestra provincia de Catamarca, del Noroeste Argentino, del Turismo, entre otros patronazgos.
En sus manitos entreabiertas recibe el corazón y los ruegos de sus hijos y los estrecha en su propio corazón.
Su imagen humilde resulta cercana a todos y enamora en su pequeñez, mientras Su mirada nos contempla cálidamente y hace milagros aún en el alma más triste.
Ella se manifestó a los aborígenes que habitaban en Choya y que estaban al servicio de Manual de Salazar. Cuando él estuvo frente a la imagen se interesó profundamente por Ella y la llevó a su casa dejando con hondo dolor a los aborígenes que se sentían desprotegidos sin la Imagen pequeñita, pues era su único tesoro.
Pero la Virgen demostró su intención de permanecer allí, en Choya, volviendo misteriosamente desde la casa de Salazar, quien fue una y otra vez a «capturar a la fugitiva» y regañarla como saben hacerlo los corazones enamorados.
Luego se hizo una réplica exacta que quedó en Choya y Manuel de Salazar cuidó con mucha dedicación la imagen original. Con el paso de los años se construyó la Catedral y la Morenita original fue ubicada allí.
A pesar de los más de 400 años de su aparición, permanece intacta, derramando amor y protección a todos sus hijos.
En esta fiesta de abril celebramos el Aniversario de la Coronación Pontificia de la Imagen y recordamos las Maravillas de la Virgen del Valle o sea los milagros que obró en beneficio de los que confiaban en Ella y la invocaban con fe.
Por eso rezamos un Septenario recordando los 7 Milagros que hizo en favor de sus hijos. Estos Milagros están plasmados en pintura en el techo de nuestra Catedral.
En la procesión de la Virgen, estamos invitados todos, los catamarqueños y los peregrinos, como hermanos, para llevarnos su Bendición maternal.
¡Qué Grande es su Amor! No quiso que nadie se sintiera fuera de su abrazo. Así que estamos convocados a acompañarla y mimarla con nuestra oración.
A continuación, una breve relato de las 7 maravillas de la Morenita del Valle.
EL INCENDIO DEL ALGODÓN:
Al incendiarse la cosecha de algodón de Don Manuel de Salazar que estaba guardada en un granero con techo de paja , el español arroja la Sagrada Imagen a las llamas y el fuego se extingue inmediatamente, salvándose así el trabajo de todo un año.
EL CESE DE LA GUERRA:
La Virgen con su presencia, evita la lucha entre aborígenes y españoles; en medio del enfrentamiento los indios tuvieron una extraña visión: una mujer radiante apareció con gran majestad y serenidad.
MARIA REINA Y MADRE:
Tiempo después de los enfrentamientos, los indios reconocen en la imagen de la Virgen del Valle a aquella «Señora» que los había dispersado en el campo de batalla; ya no son enemigos, indios con los españoles, pues ahora tiene la misma Madre. Fue Ella quien cambió para siempre el corazón de sus hijos.
DESTRUCCIÓN DE LAS PLAGAS:
No sólo los ataques indios eran motivo de angustia para la naciente población del Valle de Catamarca, sino también los desafíos de la naturaleza. Pero Ella protegió los campos y la producción de ellos.
EL NICHO ABIERTO:
Tres peregrinas angustiadas por haber venido desde lejos y encontrar cerrado y con llave el lugar donde está guardada la Sagrada Imagen lloran desconsoladas ante la impotencia de vecinos y el sacristán de turno.
María frente al dolor de una madre y sus dos hijas, rompe la cerradura del nicho ante la admiración de todos los presentes y se muestra totalmente iluminada.
LA CADENA DEL MILAGRO:
Un caballero peruano muy adinerado pero de salud muy frágil, es sanado luego de recibir por parte de María una sana lección. María es una médica soberana que logra lo que médicos y curanderos de la época no consiguieron. En agradecimiento el caballero deja una pesada cadena de oro como ofrenda de amor a nuestra Madre.
EL JARRO DE LA VIRGEN:
Un campesino que asegura haber sido sanado por la Madre del Valle, emprende su camino desde los límites de Córdoba y La Rioja; en lo que avanza hacia el Santuario de la Virgen atraviesa una árida salina. La sed, el cansancio y el calor ponen en riesgo su vida y la de su caballo; agotado, eleva una plegaria hacia María descubriendo a la distancia un jarro con agua. Al mismo tiempo, una de las reliquias del Santuario de la Virgen desaparece. Se trata de un jarro de plata delicadamente tallado, que el campesino trae con él y lo deja nuevamente en manos de la Morenita.
¡VIVA LA VIRGEN DEL VALLE!
¡VIVA LA REINA DE LOS CATAMARQUEÑOS!
¡VIVA LA MADRE DE LOS PEREGRINOS!
Puedes consultar:
Milagros y testimonios en el siguiente enlace:
Lectura de las Maravillas(en el Rezo del Septenario):
