Himnos a la Virgen del Valle

Oh! Virgen del Valle
(Miranda-Popular)

Oh Virgen del Valle, tu pueblo argentino
de largos caminos hoy llega a tu altar,
y canta tu nombre milagros y glorias
de antiguas historias hermosas sin par.
¡Ave, ave, ave María!
¡Ave, ave, ave María!
Tu manto bordado de gracias divinas
a nuestra Argentina propicie su luz.
Conserva su historia, su escudo y bandera
de vidas señeras en pos de Jesús.
Otrora tú fuiste
oh Virgen Morena,
bendita azucena, del valle natal.
Feliz misionera de razas diaguitas
dulzura en sus cuitas de pena mortal.
Blasón del cristiano
que lucha valiente,
llevando en su mente la santa visión.
Conserva a los hijos
de tierra ambateña
tú que eres la dueña
de su corazón.
¡Ave, ave, ave María!
¡Ave, ave, ave María!

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De los cerros a los llanos
(Ponferrada-Lambiollote)

De los cerros a los llanos
de los llanos hasta el mar,
una voz nos hace hermanos
para volver a cantar.
Oh María Inmaculada,
¡Virgen del Valle natal!
Catamarca te proclama
Reina y Madre tutelar.
Catamarca te proclama
Reina y Madre tutelar.
Por amor de los amores
quiso Dios nuestro Señor
elegir entre las flores
de las flores la mejor.
Y tú, Rosa de dulzura,
fuiste aquella clara flor
que por ser de tu ternura
fue también de tu dolor.
Flor intacta prometida
de Dios Padre en el Edén;
sin pecado concebida
Rosa virginal del bien.
Rosa misericordiosa
Rosa lúcida, por quien
fue tan dulce la dichosa
Nochebuena de Belén.
De esa rosa inmaculada
y elegida del Señor,
Catamarca enamorada
para siempre se quedó.
Y una noche luminosa
de tan blanca sucedió
que una imagen de la rosa
junto a Choya floreció.
que una imagen de la rosa
junto a Choya floreció.

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Reina del Valle
(García-Oliva)

Señora, Reina del Valle,
amantísima Patrona
eres fuente de alegría,
que nos guía y nos ampara.
¡Ave, ave, Maravilla del Señor!
¡Ave, ave, Virgen María!.
Señora, Reina del Valle
Arca fiel, Madre amorosa,
de tus hijos el clamor
acoge, digna Patrona.
Madre de cada morena
¡escucha nuestra plegaria!
Guarda en tus manos mi pena
¡dame luz, Madre admirable!.
¡Ave, María del Valle,
Maravilla del Señor,
de mi pueblo la esperanza
y de los hijos de Dios!.
¡Ave, ave, Maravilla del Señor!
¡Ave, ave, Virgen María!.

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Ave María, dulce Señora
(Azzarelli)

Oh Virgen del Valle del cielo Soberana
tu pueblo de aclama, postrado a sus pies.
Por todos los cerros, por todos los llanos
no hay rancho lejano que ignore tu amor.
¡Ave María, dulce Señora,
del cielo Reina y Madre de amor!.
Al mundo viniste sin mancha ninguna,
de ti en los siglos habló el Señor.
Del Padre eres hija, del Hijo eres Madre,
porque en tu seno Jesús se encarnó.
Espíritu Santo, Esposo Divino,
el Dios uno y trino en ti habitó.
Misterio sublime envuelve tu vida
y Dios sin medida su Gracia te dio.
De amor envolviste la vida del Niño,
que luego ofreciste doliente en la Cruz.
Por eso en tu seno se había encarnado
y Él en su muerte a ti nos dejó.
Así en el Valle, uniste dos razas,
porque todo hombre es hijo de Dios.
Tú eres mi Madre, la Madre de todos
por eso a los hombres brindaste tu amor.
Te amo y venero, oh Madre amorosa
del Valle gloriosa y Madre de Dios.
Consigue de Cristo, perdón por mis culpas
con que he ofendido a Dios mi Señor.
Hoy junto a mis pobres y humildes hermanos
te ofrezco el cariño de mi corazón.
Alivia mis penas, olvida mis culpas,
del cielo la puerta, tú hazme encontrar.

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Adiós, Reina del Cielo
(Popular Mexicana)

Adiós, Reina del cielo,
Madre del Salvador.
Adiós, oh Madre mía
adiós, adiós, adiós.

De tu divino rostro
la belleza al dejar,
permíteme que vuelva,
tus plantas a besar.

A dejarte, oh María,
no acierta el corazón
te lo entrego, Señora,
dame tu bendición.

Me ofrezco a ti, Señora,
tu amor será mi amor,
y al fenecer mi vida,
condúceme al Señor.

Adiós, oh Madre Virgen,
más pura que la luz;
jamás, jamás me olvides
delante de Jesús.

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LOOR
(Verso del Poeta Juan Ponferrada, En su obra publicada en 1941)

La Virgen del Valle es Madre de cuanto es auténticamente catamarqueño. Por eso el poeta del Valle le canta con belleza. Pocas veces se escribió algo tan bello y profundo como lo que sigue, obra del poeta Don Juan Oscar Ponferrada, del libro «Loor de Nuestra Señora la Virgen del Valle», publicada en 1941.

«A esta íntima presencia con que Santa María
en nuestra humilde tierra tomó ciudadanía,
ángeles del idioma bautizaron un día
con un nombre que es todo fragancia y poesía.

«Para evocar tal nombre recuerdo a cada paso
la oración con que el náufrago resurge del fracaso
Aquella que rezábamos al alba y al ocaso
Y que nos consolaba lo mismo que un regazo:

«Dios te Salve Reina y Madre de dulzura
Vida y Misericordia (Madre de la ternura),
Y luego: A Ti clamamos gimiendo en la amargura
De este valle de lágrimas en nuestra desventura.

«Y por cuanto en un valle nacimos y sufrimos,
y a Ella, Virgen y Madre, como hijos acudimos,
Virgen del Valle, Madre del Valle le decimos
Por el consuelo hallado y el Valle en que lo hubimos.

«Y así, bajo este nombre tan caro a nuestro celo,
quiero alabarla ahora en mi cristiano anhelo
de que la Imagen Suya: que es tan de nuestro suelo
siga uniendo en nosotros la tierra con el cielo.

«Y al alabarla en nombre de la honrada comarca
cuyas fronteras siempre su protección demarca,
el tiempo con su justa palabra de patriarca,
ponga en mi voz con honra, la fe de Catamarca.

«Ponga en mi voz, la honra, la devoción con que
en la hora de la lucha, del hambre y de la sed,
San Fernando del Valle de Catamarca, fue
Custodia de su imagen y fortín de la fe.

«Ponga en mi vos, por honra, la firmeza del amor
con que este pueblo simple, templado y soñado,
modesto en la ventura y entero en el dolor,
tiene en su Reina y Madre su espejo y mirador.

«Y por así, tan pueblo, desde su primer día,
la sigue y sólo en Ella se conforta y confía:
Señora de este Valle, con justa nombradía
Por derecho de amor y de soberanía.

«Señora de este Valle, donde la prodigiosa
Rosa de sus milagros florece en cada cosa,
Pues es la Rosa Mística, la Verdadera Rosa,
La que hace nuestra tierra de pronto tan hermosa.»
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