Asalto a la Basílica y Profanación de la Imagen de Madre

Hace mucho mas de 30 años, un 30 de Mayo, se produjo un hecho que hizo vibrar a todos los catamarqueños e incluso a todo el país, a alguien se le ocurrió arrebatar a la Madre su corona, símbolo de su realeza maternal sobre sus hijos, lo que causó una gran conmoción y un gran dolor en todos los corazones de sus devotos. Muchas fueron las lágrimas derramadas y las oraciones elevadas pidiendo perdón y pidiendo que la corona aparezca. Miles de familias sufrían, a la vez que elevaban sus ruegos para que la Reina vuelva a tener su corona. Las tres naves de la Catedral estaban a toda hora repleta de fieles que visitaban a la Virgen y exteriorizaban el dolor de su alma por tamaña profanación.

Cierta noche, afuera de la Catedral se realizaban actos culturales. En esta noche, mientras unos sacerdotes observaban el espectáculo se presume que el individuo que tomó la corona logró entrar en el Templo y esconderse sin que los sacerdotes pudieran percatarse de su presencia. Así logró llegar hasta el camarín y forzando la urna arrebató la corona logrando escabullir con ella.

Uno de los sacerdotes que se encontraba en el Templo al presentir que algo ocurría, fue a los pies de la Madre y se dio cuenta del terrible hecho. En ese instante se llamó a las fuerzas policiales, las que inmediatamente tomaron cartas en el asunto. Como era una de las fechas en que más peregrinos y visitantes llegaban y salían de la provincia, la policía se dirigió hacia la terminal donde supuso encontrar al  autor de tan terrible delito. De esta manera pudieron dar con una persona que se mostraba temerosa, la cual se bajó inmediatamente del coche en el que estaba, se dirigió por  una de las calles cercanas a la terminal, dio unas vueltas y con gran prisa arribó nuevamente el micro. La policía  al observar su actitud extraña detuvo al individuo, el mismo negó en todo momento su participación en el hecho. Así  pasaron alrededor de tres días en los cuales la policía continuaba interrogando al hombre el que no se hacia cargo de tal delito, en el preciso momento en que esto sucedía se produjo un temblor que conmovió a la ciudad, sembrando el pánico entre la población  y el  delincuente, sin más, en ése preciso momento, cayó de rodillas admitiendo su responsabilidad en el robo…

Ahora faltaba encontrar la corona, donde la habría escondido?, que sería de ella?…

 En esos días mientras no se sabía el destino de la corona, una familia, muy devota, oraba y se preocupaba de tal manera por esto que hasta no podían conciliar el sueño, era un matrimonio  que esperaba ansiosa la llegada de un nuevo niño. Como no tenían suficiente lugar en su casa, decidieron desocupar un espacio en su pieza sacando uno de los muebles, para poner en su lugar la cuna del niño por llegar, es así que el marido se dispuso a realizar la limpieza, y todo aquello que no servía lo iba poniendo en un tacho de basura grande que, al terminar con su tarea sacó hasta la calle para que esa noche fuera recogida por los municipales. Llegado el día siguiente, el recipiente  con la basura estaba intacto, los municipales no se la habían llevado, cosa que no había sucedido con los residuos de los vecinos de la cuadra, al ver esto lo entró nuevamente. El matrimonio pensó que al día siguiente se la llevarían pero sucedió lo mismo, al darse cuenta de esto la Sra. esperó ansiosa la noche siguiente para hacerles notar a los empleados municipales que no estaban llevando la basura,  al llegar el momento la Sra. se dirigió hacia ellos y les recriminó que es lo que ocurría, a todo esto los municipales respondieron con una sonrisa. Visto lo sucedido su esposo trató de ocuparse él de la basura. Es así que se dirigió hacia el lugar donde guardaban un bote con querosén y con gran asombró notó que ya no estaba, de esta manera comenzó a quemar un poco lo que había en el recipiente utilizando únicamente un fósforo, al no tener éxito dejó de hacerlo para continuar el próximo día. A las dos de la  mañana se presentaron en casa del matrimonio el jefe de policía con un grupo de hombres preguntando por un basurero que se habría encontrado en esos días afuera de la casa, el dueño se dirigió hasta el lugar donde lo tenía y al vaciarlo, se dieron cuenta con gran sorpresa que la corona estaba misteriosamente allí…Abría sufrido unos golpes pero estaba casi intacta.

Otra vez la Madre obró; numerosos son los testimonios de este hecho, tanto de los policías, como de la familia, la que expresó que la Virgen evitó que la corona fuera arrojada al basural, que fuera quemada y para que ellos no tuvieran molestias con la policía, impidió que ellos la encontraran,  así también existen testimonios de los municipales que al preguntarles respondieron que no veían ningún basurero cuando la Sra. les reclamaba, por eso el motivo de su risa.

Fuente: «libro que se encuentra en la Sala de Promesas del Santuario de Nuestra Señora del Valle»