Fiesta de la Protección de Ntra. Madre del Valle-2025
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Jueves 04 de Septiembre
Solemne Bajada de la Sagrada Imagen de la Virgen del Valle
En un clima de mucha alegría y gratitud, durante la lluviosa mañana de este jueves 4 de septiembre, día en que celebramos al Beato Mamerto Esquiú en el 4° aniversario de su Beatificación, Catamarca comenzó a vivir la Fiesta de la Protección Fiesta de la Protección de Nuestra Madre del Valle, a 21 años del sismo de 2004. Las celebraciones se enmarcan en el Año Jubilar y están animadas por el lema “Peregrinos de esperanza”.
Los actos litúrgicos centrales se iniciaron con la Bajada de la Sagrada Imagen desde el Camarín en brazos del obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, acompañado por el rector del Santuario Catedral, padre Juan Ramón Cabrera; el vicario general, padre Julio Murúa; los párrocos de San Antonio de Padua y Sagrado Corazón de Jesús, presbíteros Ángel Nieva y Salvador Acevedo, respectivamente; y el capellán del Santuario Catedral, padre Ramón Carabajal, hasta el Presbiterio, donde fue recibida por los fieles devotos entre cantos, vivas y aplausos.
Luego, el Obispo guió el rezo del Santo Rosario ante la Sagrada Imagen, que previamente colocó en la urna celeste, que habitualmente se usa para la Solemne Procesión.
Posteriormente, se celebró la Santa Misa, presidida por el padre Gustavo Molas.
Fuente: Prensa Iglesia Obispado
Celebración de los cuatro años de la Beatificación de Fray Mamerto Esquiú con la mirada en el Bicentenario de su Natalicio- Piedra Blanca
Durante la tarde de este jueves 4 de septiembre, Piedra Blanca, su tierra natal, celebró con gozo el 4º aniversario de la Beatificación de Fray Mamerto Esquiú, en el marco del Año Jubilar de la Esperanza y el tiempo de preparación para vivir los 200 años de su natalicio en 2026.
Las celebraciones se iniciaron con el arribo de la imagen de la Virgen del Valle desde el Santuario y Catedral Basílica de Capital, y previamente fue recibido el Señor de los Milagros proveniente del Santuario de La Tercena.
Luego del rezo del Santo Rosario, se concretó la procesión con las sagradas imágenes alrededor de la plaza central de la localidad, con la participación autoridades eclesiásticas y civiles, miembros de la Policía de la Provincia y de la Escuela de Cadetes, gauchos, peregrinos y fieles en general, quienes llegaron a honrar al Beato catamarqueño en este día especial.
A su arribo a la explanada del paseo público, se celebró Santa Misa en el atrio del histórico templo de San José, que fue presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, y concelebrada por el párroco anfitrión, padre Carlos Robledo; el rector y el capellán del Santuario Catedral, padres Juan Ramón Cabrera y Ramón Carabajal, respectivamente; el párroco de la Santa Cruz de Capital, padre Guillermo Chanquía, y el sacerdote Argentino Lauría.
Participaron autoridades municipales, encabezadas por la intendenta de Fray Mamerto Esquiú, Prof. Alejandra Benavídez, del Concejo Deliberante local, el rector de la Universidad Nacional de Catamarca, Ing. Oscar Arellano, entre otras.
En el comienzo de su homilía, el Obispo expresó: “Nos hemos congregado para dar gracias a Dios por estos cuatro años que nos acompaña la figura de nuestro querido comprovinciano Fray Mamerto Esquiú como Beato, con ese gran rol que le asigna Dios para cuidarnos”.
Seguidamente, recordó que “nos encontramos en el Mes de la Biblia, y los textos que acabamos de escuchar, sobre todo el del apóstol Pablo, nos ponen en esta órbita de la centralidad de la Palabra de Dios. También la oración que se compuso para esta Misa pone de relieve que el Beato Mamerto Esquiú fue abrevando en las aguas del Evangelio, para poder promover entre los suyos, en su tiempo, la fraternidad y la caridad”.
En este sentido especificó que “el Evangelio es Jesús, quien se quedó de un modo concreto en estos cuatro textos que llamamos Evangelios”, agregando que “esta Buena Noticia es una persona: Jesucristo… Cuando uno habla de Evangelio significa algo que se anuncia, que se pronuncia, y de ahí viene la palabra ángel, un mensajero. El Beato Mamerto Esquiú fue un verdadero mensajero de Jesucristo allá en el siglo XIX, siglo conflictivo, como lo es nuestro siglo XXI, problemas, desafíos que se presentan y que ponen a prueba el talante de cada ciudadano y, de un modo particular, de cada cristiano, qué valía hay en nosotros. Esquiú, en su tiempo la mostró, un gran temple que lo encontraba en Jesucristo. No hacía componendas con el mundo, se puso a trabajar de lleno en medio de este servicio tan importante como es la política. Pero no se dejó tergiversar por los intereses mezquinos, siempre estaba Jesucristo en el centro, y por Jesucristo supo apartarse oportunamente de las trenzas que había en su tiempo, como las hay hoy y las habrá en lo sucesivo, porque mientras el ser humano esté peregrinando por este mundo será frágil, tendrá mezquindades, debilidades, malas intenciones, errores, ignorancia”.
La fraternidad y la caridad
Frente a esta realidad, consideró que “tenemos que ayudarnos los unos a los otros. Por eso, una de las características de esta oración que destaca de Fray Mamerto es la fraternidad, cosa que estaba quebrada en su tiempo y también lo está en nuestro tiempo, la fraternidad y la caridad”. En esta línea manifestó que “la caridad es la virtud de las virtudes, es el distintivo de la vida cristiana; es el amor hecho acto, hecho acción”.
Más adelante pidió al Beato Esquiú “que cada uno de nosotros, cada uno de nuestros familiares, cada miembro de esta comunidad y de toda la diócesis, seamos personas que van abrevando, saciando en estas aguas de las Escrituras, de la Biblia, conociendo más a Jesús para poder amarlo, porque nadie ama lo que no conoce. Y el Beato conoció mucho a Jesús en las Escrituras, en la oración de cada día, en el servicio a los hermanos, por eso lo amaba entrañablemente, y no quiso la vanagloria al igual que Jesús, sino la humildad, la sencillez”.
Resaltó que “hay que tener un corazón como el de Dios, humilde, sencillo, que nos lo mostró Jesús, y así podemos transformar la sociedad. Cuántos contemporáneos de Esquiú hubo en Catamarca que hoy nadie los recuerda, y tenían mucho más poder, más dinero y más influencia. Sin embargo, nadie los conoce ni los recuerdan, y a este humilde hombre se lo recuerda hoy, elijamos ese camino”.
Hacia el final de su reflexión, retiró la invitación a que “abrevemos cada día en estas aguas del Evangelio, ahí vayamos a saciar nuestra sed de paz, de amor, de sentido de la vida, de poder servir a los demás, de conductas que debo tener acá. El Evangelio es nuestra brújula, nos orienta por el camino de la vida. Si esto hacemos con mucha fe y constancia, verán cómo cambia la realidad en la que estamos. Porque si Cristo reina de verdad en nuestros corazones, en nuestra sociedad, todo será como decía esta oración, fraternidad y caridad”.
Reliquia
En el momento de preparar la mesa del altar, junto con los dones del pan y del vino y ornamentos litúrgicos, se acercó una reliquia de primer grado del Beato Mamerto Esquiú, que fue entregada por el Arzobispado de Córdoba, y fueron acercadas al altar por el artesano que confeccionó el relicario.
Luego de la bendición final, el párroco de San José de Piedra Blanca agradeció la presencia del Obispo, a las autoridades y a todos los que colaboraron para la realización del Septenario y las distintas actividades que se llevaron a cabo para celebrar al Beato Esquiú en este camino hacia el Bicentenario de su natalicio, como signo de esperanza en este Año Jubilar.
Como corolario de esta fiesta de la fe se entonó la canción de la Beatificación interpretada por el Coro Cantus Nova, cuyos integrantes solemnizaron la ceremonia litúrgica.
Fuente: Prensa Iglesia Obispado
El Suncho
Recuerdan los 4 años de la Beatificación de Fray Mamerto Esquiú en El Suncho
Durante la tarde del jueves 4 de septiembre, fieles y devotos se congregaron para recordar el 4° aniversario de la Beatificación de Fray Mamerto Esquiú en El Suncho, departamento La Paz, jurisdicción de la parroquia San Roque.
Con mucha devoción rezaron el Santo Rosario, dieron gracias a Dios por la Beatificación de 2021 y rogaron por su pronta Canonización.
También reflexionaron sobre momentos importantes en la vida del fraile franciscano catamarqueño y obispo de Córdoba.
Un lugar de peregrinación
El Suncho es el lugar donde Fray Mamerto Esquiú, siendo en ese momento Obispo de Córdoba, entregó su alma a Dios, el 10 de enero de 1883.
Allí se levanta una capilla, un monolito y se conserva parte del «viejo algarrobo negro» que le brindó su sombra en los últimos minutos de su vida.
Este predio, rodeado de vegetación autóctona y el dulce trinar de las aves, se convirtió en un lugar sagrado, de oración, dónde cientos de visitantes llegan durante todo el año, para «rezar y dar gracias» y sentirse «más cerca de nuestro fraile, pastor y peregrino, amigo de los pobres y necesitados», expresaron.
Quienes llegan hasta allí dejan registrado su paso en un libro de visitas dispuesto para tal fin.
Fuente: Prensa Iglesia Catamarca
Domingo 07 de septiembre de 2025
A 21 años del sismo de 2004
Catamarca vivió la Peregrinación Jubilar y el cierre de la Fiesta de la Protección de la Virgen
Con un fuerte espíritu sinodal y mucha alegría cristiana, durante la mañana de este domingo 7 de septiembre se vivió el Jubileo Diocesano, en el cierre de la Fiesta de la Protección de Nuestra Madre del Valle, a 21 años del sismo de 2004.
También en esta jornada, Catamarca se unió a la acción de gracias de la Iglesia en todo el mundo por la canonización de los jóvenes santos Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati, presidida por el Papa León XIV en la Plaza de San Pedro.
Animados por el lema “Peregrinos de Esperanza”, desde hora temprana, las delegaciones de las 31 parroquias de la diócesis, instituciones, movimientos eclesiales, colegios católicos, laicos, religiosos, diáconos, sacerdotes, familias, junto con su pastor diocesano, se congregaron en el Paseo General Navarro, más conocido como La Alameda, donde se acercaron al Sacramento de la Reconciliación para participar de la peregrinación jubilar.
Alrededor de las 9.15, se inició la caminata precedida por la imagen de Cristo Crucificado por calle San Martín hasta el Paseo de la Fe, donde se celebró la Santa Misa, presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, y concelebrada por la casi totalidad de los sacerdotes que sirven pastoralmente en la Diócesis de Catamarca.
Presentan Escuela para el Diaconado Permanente
Al comienzo de la ceremonia litúrgica, el padre Diego Manzaraz, canciller y secretario general de la curia diocesana, dio lectura al decreto mediante el cual, se crea en la Diócesis de Catamarca la Escuela para el Diaconado Permanente “San Lorenzo, diácono”, que fue presentada en el marco de este día especial.
En el instrumento legal, que lleva un nutrido Considerando, se nombra como Director General al Pbro. Salvador Armengol Acevedo, y como Coordinador Académico al Pbro. Lucas Gastón Segura Villagrán. Asimismo, se establece la conformación de un Equipo de Tutores y un Equipo de Directores Espirituales.
Además, exhorta “a aquellos que experimentan este llamado de Dios al ministerio diaconal a configurar sus vidas con Cristo servidor, recordando siempre las palabras del bienaventurado Policarpo, que los invita a ser «Misericordiosos, diligentes, procediendo conforme a la verdad del Señor, que se hizo servidor de todos» (LG 29)”.
«Hemos venido como peregrinos»
En su homilía, Mons. Urbanč expresó: “Bienvenidos, peregrinos de esperanza, a cada uno de ustedes y a tantos que quedaron en sus comunidades los sostiene la esperanza cristiana. Por eso estamos aquí congregados frente a nuestra Iglesia Catedral y Santuario de Nuestra Madre del Valle. Hemos venido como peregrinos, ésa es la esencia de la vida del ser humano en este mundo, ser peregrino, ser caminante”.
Manifestó que en este caminar “nos acompaña y nos precede Jesucristo, nos acompaña y nos fortalece y nos conforta María Santísima, y ahora también el Beato Mamerto Esquiú, uno de nosotros, uno de estos peregrinos de nuestra querida Catamarca, él nos atrae con su figura señera”. Llamó a ser “peregrinos de esperanza, que nosotros seamos esa esperanza en tantos corazones desanimados, que se sienten desahuciados, que podamos en ellos poner la esperanza”.
Agradeció a cada uno los fieles que llegaron con sus párrocos y los exhortó a que sean “comunidades vivas, fraternas, evangelizadoras donde se hace presente cada día el misterio del amor de Dios, que se celebra en la Eucaristía”.
“Hemos venido para hacer nuestra peregrinación, a celebrar nuestro Jubileo Diocesano, somos una única comunidad, la Iglesia que peregrina en Catamarca con sus presbíteros, con sus diáconos, con sus consagrados, con sus laicos en distintos servicios dentro de las comunidades, y todos aquellos que no pudieron venir están unidos a nuestros corazones. Es toda la diócesis que hoy peregrina y celebra el Jubileo de los 2025 años de la venida del Hijo de Dios a este mundo para salvarnos de nuestros pecados”, resaltó.
La intercesión de María
Luego agregó que esta celebración la hacemos “en el marco de la gran acción de gracias porque la Santísima Virgen María en su advocación del Valle, puesta a los pies de su Hijo Jesús, intercedió hace 21 años para que esta Catamarca no se desplomara. Y nosotros, como hijos agradecidos, queremos transmitir a todos aquellos que no han vivido en ese tiempo. Sepan que hay un pueblo que no se olvida que Dios está presente, que María nos cubre con su manto, que quiere que seamos santos y que lleguemos al Cielo, pero con un corazón sumamente agradecido. Por eso, en este día, que llamamos de la Protección, estamos aquí congregados dando gracias con lo mejor que la Iglesia tiene, que es el sacrificio eucarístico”.
Invitó a las nuevas generaciones a que “reciban este legado nuestro, acójanlo en su corazón; sepan que María Santísima cuida, protege contra tantos problemas que aquejan a nuestra sociedad. Si Ella pudo hacerlo venciendo las fuerzas de la naturaleza, protegiéndonos contra los desastres que puede producir, también creamos que hoy María Santísima nos puede cuidar de los vendavales de la vida, de la cultura que puede ser ajena al Evangelio… pero tenemos que tener fe”.
También puso de relieve la Biblia cuyo mes estamos celebrando, “con gestos concretos de valoración y de centralidad de la Palabra de Dios en nuestras vidas. Ella nos tiene que dirigir y nos debe llevar a tener la verdadera sabiduría”.
En otro tramo de su mensaje hizo mención a la constitución de la Escuela de Diaconado Permanente en la diócesis, “después de un largo camino de reflexión”, dijo, apuntando que su misión es preparar a “algunos hermanos nuestros para abrazar el diaconado permanente, y diaconado significa servicio, tener hermanos que, ministerialmente unidos al sacerdocio, pongan esta nota distintiva de la vida cristiana, que es la caridad, ocuparse de los pobres… Entonces esto también entra dentro de esta jornada de la peregrinación del Jubileo Diocesano”.
Más adelante, reflexionó sobre la esperanza, eje de este Año Jubilar, señalando que debemos tener “una esperanza que nos permita entrar al corazón mismísimo de Dios”, y “que sea una esperanza alegre, porque Cristo ha vencido a la muerte, nos ha perdonado los pecados, nos ha hecho su familia; somos su comunidad, su pueblo. Entonces, la esperanza tiene que tener esta nota distintiva de la alegría y creo que hoy venimos con alegría”.
La alegría por dos jóvenes santos
En el momento de las ofrendas, junto con los dones del pan y del vino, se pusieron en el altar los esfuerzos y trabajos pastorales dedicados al Señor en el servicio diario a los hermanos en cada una de las comunidades. Además, miembros de la Pastoral de Juventud acercaron las imágenes de los jóvenes santos Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati, quienes fueron canonizados en este día.
Antes de la bendición final, toda la asamblea reunida en torno a la Eucaristía se consagró a la Madre del Valle y se rogó por las vocaciones sacerdotales.
Posteriormente, el Obispo abrió la Puerta Santa y comenzó el ingreso de los peregrinos para recibir la indulgencia plenaria que concede la Iglesia en este Año Jubilar.
Con mucha emoción fue despedida la imagen cuatro veces centenaria de la Virgen del Valle, que volvió al Camarín que la resguarda durante todo el año, saludada con vivas, pañuelos al aire y los corazones palpitantes de amor a la Madre Protectora.
Participación virtual
Cientos de fieles pudieron participar de manera virtual a través de la transmisión por las redes sociales de la Catedral y de Prensa del Obispado, como también de la transmisión por el 104.3 de Radio Valle Viejo, a cuyo medio de comunicación agradecemos su permanente colaboración.
Texto: Fuente Iglesia Catamarca
Imágenes de Prensa Iglesia Catamarca
Imágenes: MorenitadelValle
































