Aparece en las batallas aterrorizando a los Indios
Entre los testigos de más años y más reconocida veracidad de que se valieron para llegar al conocimiento de los milagros ocurridos por intermedio de la Imagen de Nuestra Señora del Valle, desde su hallazgo hasta 1764, se tiene al indio Lorenzo Sapujil, de más de cien años. Era nieto de un cacique del mismo nombre, que sirviera a las órdenes de Don Francisco de Nieva y Castilla.
Conforme con las declaraciones de este indio cristiano y bueno, sabemos que la Imagen de la Santísima Virgen del Valle ayudaba, con su presencia, en las batallas a los españoles. Pues a pesar de su bravura y de sus armas de fuego, a menudo eran aplastados por el número considerable de sus enemigos, quienes, en más de una oportunidad, en los combates eran cien veces más en número.
Ocurrió en una de esas batallas; habían presentado combate los españoles, tratando de ofrecer resistencia más que nada porque el número de los enemigos era incontable. Los ibéricos habían comenzado a ver el desastre de su reducido ejército, cuando inesperadamente oyeron inusitada gritería y comprendieron que en las filas enemigas existía gran espanto .
¿Qué sucedía? El asombro de los guerreros españoles llega a su límite cuando ven cómo aquellas huestes, ya victoriosas, vuelven las espaldas y emprenden una fuga desesperada en medio de un desorden indescriptible; unos a otros se hieren con sus armas al tratar de abrir paso y perecen a centenares los caídos, pues la turba enloquecida se precipita y pasa sobre ellos como un furiosos vendaval. Los españoles, al ver que el final de la batalla se les muestra tan inesperadamente fácil, emprenden a su vez la persecución de los fugitivos, capturando gran cantidad.
Al preguntarles después la causa de su huida tan vergonzosa para ellos, valientes hasta la temeridad, dijeron que habían visto en el aire una Señora que los miraba con terrible majestad y un ceño que los amedrentaba, haciéndolos decidirse sólo a la huida. Dijeron también que junto a aquella gran señora, y algunas veces delante de ella, iba un hermoso joven de resplandeciente armadura que se movía con extraordinaria rapidez, y bajándose un poco hasta ellos, hacía destrozos incalculables con su alfanje, tan veloz y fulminante como el rayo.
Entonces los guerreros españoles y el pueblo pensaron que la Madre del Valle los había protegido en aquel trance tan apurado. Y así como antes de entrar en batalla habían pedido a Dios y Ella que los ayudara, dispusieron ir hacia su Imagen para dar gracias por tan señalado favor.
Habíandose llevado algunas familias de estos indios al Pueblo del Valle; de ese modo trataron que fueran con ellos algunos indios prisioneros, y ocurrió también allí algo extraordinario: al descorrer el velo con que se cubría el nicho de la Imagen de Nuestra Señora del Valle, los naturales que habían entrado al templo, dieron muestras de gran terror y trataron de huir inmediatamente de la presencia de la Imagen. Volvieron los colonos a preguntarles la causa de ese inexplicable miedo, y unánimemente contestaron que “esa era la Señora que los había destrozado con su presencia y mirar terrible en los campos de batalla”.
Fuente: Libro “Historia Popular de la Virgen del Valle” del Presbítero Alberto S. Miranda.
Lienzos: N. Orlandi 1941, Rafael Francisco Orlandi.
Fotos: Lizzi Romero