La Virgen del Valle salva al Pucará de Polcos

Corrían los años de 1632 a 1636, tiempo en que gobernaba estas tierras Don Felipe de Albornoz, cuando estalló el después llamado «Alzamiento General de los indios en los valles y montañas del extenso territorio.

Para no entrar en detalles, toda la porción que constituye la Catamarca actual era un verdadero volcán de sublevados y belicosos indios que, a su paso, arrasaban todo a sangre y fuego.

Pero allí se erguía, sereno, el Pucará de Polco (hoy San Isidro), mientras era amenazado, al norte por los Aconquijas, Mallis y Singuiles; al sur por los Capayanes, Billapimas, Chumbichas y otras tribus; al poniente por los Sijanes, Pipanacos, Pisapamacos, Andalgalas y los pueblos de la jurisdicción de Londres.

Parecía que todas esas hordas se lanzarían sobre el aislado e indefenso Fuerte del Valle de Catamarca, reduciéndolo a polvo; y sin embargo ni un solo indio belicoso llegó a él. ¿Por qué?

Porque la Santísima Virgen cuidaba maternalmente a las mujeres, niños y ancianos que habían quedado en el Fuerte y población, mientras los guerreros presentaban combate a los calchaquíes.

Ocurrió que uno de aquellos días una patrulla de indios enemigos intentó asaltar la población. Sabiendo que no había nada ni nadie que pudiera atajarlos, llenos de confianza y con gran algazara se lanzaron al saqueo atravesando el río. Mas he aquí que, llegando a las barrancas, vieron sobre ellas, y luego por los aires, la Imagen de esta Soberanía Señora, que infundió en sus espíritus un pánico horrible. Como si ello fuera poco, de sereno que estaba el tiempo se tornó súbitamente borrascoso, mientras se levantaba un formidable huracán que los envolvió en tierra y arena a la vez que de la Imagen salían como lanzas de fuegos.

Entonces, llenos de espanto y terror, se dieron a la fuga desistiendo completamente del intento.

De este modo la Virgen del Valle salvó al Pucará de Polco y con él a todo el Valle.

Fuente: Libro “Historia Popular de la Virgen del Valle” del Presbítero Alberto S. Miranda.

Lienzos: N. Orlandi 1941, Rafael Francisco Orlandi.

Fotos: Lizzi Romero