Resucita al Mulato Juan
Doña Mariana Navarro Velazco tenía, entre su servicio, una mujer llamada Ana. Muy a pesar de Doña Mariana, la esclava no tenía hijos y era considerada estéril por cuantos la conocían.
Como la fama de los milagros obrados por intercesión de la Madre del Valle palpitaba ya en numerosísimos hogares, también Doña Mariana, interesada en que Ana tuviera familia, hizo el ofrecimiento a la Santísima Virgen de que el primer hijo que tuviera la mujer lo ofrendaría a su servicio.
La Virgen Santísima atendió este pedido y la esclava dio a luz un niño que bautizaron como Juan.
Comenzó a crecer el pequeño sano y robusto, y alcanzó el año. Cierto día Doña Mariana recibió la visita de su hermano Don Alonso Navarro. Este le recordaba la promesa hecha a la Virgen del Valle, de ofrendarle el mulatillo para su servicio, y la reconvenía por dejar pasar tanto tiempo sin cumplir su promesa. Pero Doña Mariana, arrepentida sin duda del ofrecimiento, contestó a su hermano con estas palabras: “¿Para qué quiere la Virgen el mulato? Le daré lo que él pese en cera”.
Poco después, fue la mulata hacia donde dejara a su hijo dormido, y lo encontro muerto. Con gran aflicción corre desolada a dar cuenta a su ama de lo ocurrido. Les lleva después al niño y Doña Mariana y su hermano constatan que el mulatillo está muerto. Los dos reconocieron abiertamente que no era sino una dura reconvención de la Santísima Virgen por la infidelidad en cumplir la promesa.
Y llegó el arrepentimiento, un arrepentimiento sincero al corazón de Doña Mariana. Inmediatamente hizo traer el cuerpo del niño a la iglesia y a la presencia de la Santísima Virgen. Allí prometió de nuevo a la Buena Madre del Valle que si el niño resucitaba se lo entregaría para su servicio. Rezó tan fervorosamente, que ante el asombro de los presentes el niño resucitó. Luego cumplió íntegramente su promesa, entregando el esclavo cuando fue capaz de servir. Fue este mismo mulato Juan el que estaba sirviendo en la Iglesia de Nuestra Señora del Valle, cuando se levantó la Información Jurada y tenía por entonces alrededor de cincuenta años.
Fuente: Libro “Historia Popular de la Virgen del Valle” del Presbítero Alberto S. Miranda.