El movimiento sísmico que se produjo en Catamarca
Fue el 7 de Septiembre de 2004, aquella mañana todo parecía tranquilo, normal como todos los días. Sin embargo muchas personas notaron que los animales domésticos habían estado muy intranquilos durante la noche y actuaban en forma extraña… Algunos abuelos dijeron: “va a haber un temblor”, pero claro… “cosas de viejos…” y nadie les prestó atención.
Niños, jóvenes y adultos corrieron temprano a su tareas diarias…. como siempre tan apurados para olvidarse que la vida no es de ellos… tan de prisa como para no darse cuenta que Dios estaba esperando un “buenos días Padre…” tan ansiosos como para no recordar que existe una palabra que podría abarcar todo: Gracias…
Muchos niños y jóvenes ya estaban en sus colegios… los adultos en sus lugares de trabajo, algunos caminaban por las calles, otros trabajaban en sus casas y muchos aún dormían,…
Eran las 8:53, cuando de pronto una gran explosión se sintió en todo el Valle, y la tierra comenzó a temblar en forma enloquecedora… Los pocos edificios altos de la ciudad, se movían como frágiles cañas de bambú, los vidrios, mampostería, revoques….caían como si alguien se hubiera puesto en la tarea de tirar todo abajo… los gritos ensordecedores de la gente, las corridas, las crisis de nervios… todo era un caos total… y la tierra no paraba de agitarse hasta alcanzar 6.5° en la escala de Ritcher. ¿cuánto tiempo tembló? Una eternidad para el que la vivió…
En este caos, en el que cada uno solo atinaba a salvarse, hubo algo que unió a todos los catamarqueños. Fue el recordar que todos eran hijos de una misma madre, y un clamor unánime se levantó desde el valle hasta el trono de Dios: “¡Madre del Valle…!”
“quién es el hombre para que te acuerdes de él? Lo hiciste poco inferior a los ángeles…
y Dios, escuchó el clamor de María del Valle, y se acordó del hombre qué creó… Mientras la Madre extendía su Manto sobre sus hijos y Sus Manos se elevaban implorando piedad, Dios, mandó a sus ángeles para que cuidaran a sus pequeños, y ordenaba a la tierra que se detuviera de su locura…
Apenas pasaron algunos minutos y ya las emisoras radiales y televisivas de todo el orbe, comentaban de una catástrofe en un lugar de Argentina… Algunos hasta se animaron a ofrecer sus servicios por la posible cantidad de víctimas que debería haber causado semejante terremoto….
Mientras tanto Catamarca comenzaba a mirarse por dentro, como hace muchos años no lo hacía…
“Quién es el hombre para que te acuerdes de él…?….”
“Señor, yo no soy digno…”
“Perdón…, perdón…, perdón…”
Una vez más, pero de una forma tan contundente como para que no queden dudas, la intervención amorosa de María del Valle, su omnipotencia suplicante, su acción decidida de Madre ante el peligro que corren sus hijos, se manifestó para gloria de Dios y para que el que no cree, crea….
Al correr las horas, el convencimiento del portentoso milagro de la Madre del Valle se iba reafirmando y crecía en los corazones aún de los más fríos, incrédulos y duros…
En cada uno de ellos surgía desde muy adentro, el deseo de decirle Gracias… de exteriorizar lo que había en el interior de su ser, de manifestar de alguna manera la gratitud a María…. y fue creciendo ese sentimiento y parecía un río desbordado…
Monseñor Miani, obispo de esta tierra, tomando el deseo de los hijos de María del Valle, se propuso encauzar esos sentimientos y llamó al pueblo a manifestar su agradecimiento cuando se cumplía el primer mes del terremoto….
El 7 de Octubre miles de vehículos partieron detrás de la auténtica Imagen de María del Valle, hacia el lugar que había sido el epicentro del sismo: La Sébila. Una vez mas Ella los quería a todos unidos, iguales, sin distinciones ni barreras, felices, agradecidos, hermanados bajo Su Manto Inmaculado…
Sus hijos vieron salir el sol enorme detrás del Ancasti, y girar de alegría para saludar a La Reina, que bella y hermosa volvía a su trono, luego de bendecir la castigada tierra sebileña.
¿Quién puede dudar de la intervención portentosa de María en esta circunstancia?
¿Quién puede dudar que es tanto el amor que Dios tiene hacia su más perfecta criatura que no puede decir no a sus pedidos?
¿Quién puede negar que hoy como en las Bodas de Caná, Ella una vez más arrancó otro milagro del Corazón de Su Hijo, para sus pequeños peregrinos necesitados de esta tierra?
¿Quién puede decir que no fue Ella, Reina de la Creación la que por el Poder que Su Hijo y el Padre le dio, apaciguó la ira de la tierra?
Esta es María del Valle. Esta la Virgen India que abre su Manto para cubrir a todo el Valle, y eleva sus Manos juntas para interceder por sus hijos.
Gracias Madre, Inmaculada, Pura y Limpia Concepción del Valle.
¿Olvidará Catamarca esta intervención amorosa? Que Dios le de el don del agradecimiento y por lo que vivió, el don de la conversión.
Fuente: Relato Prof. Alicia Ponce de Verón